Petróleo, inversión extranjera, soberanía y gatas flora

peron-chevronA principios de la década de 1950, la expansión industrial había llevado a la economía argentina a un cuello de botella energético. Tanto fabricar heladeras, cocinas a gas, motonetas, los primeros autos… la industria liviana de esos años… No alcanzaba el petróleo, pese a que YPF había aumentado la producción. Pero los privados… la habían reducido ¡qué cosa! Había que meter las manos en el barro, por no decir otra cosa.  Ya en 1952 el gobierno había flexibilizado las condiciones para la radicación de empresas extranjeras. En mayo de 1955, el General Perón, enfrentando incluso algunas resistencias dentro del movimiento, firmó contratos de locación de servicios con la Standard Oil (sí, hoy Chevron) para la explotación conjunta con YPF de petróleo argentino. ¡Mamá! La oposición, con el Dr. Frondizi, como vocero, puso el grito en el cielo. “¡Se entrega el patrimonio nacional!” “¡se hacen concesiones inadmisibles!”. Pero al mismo tiempo se quejaban “¡¡¡aumenta el dólar!!!” “¡¡aumenta la nafta!!”. No pasaron ni seis meses de la firma de los contratos, y ya sabemos que pasó. De más está decir que la fusiladora anuló los acuerdos.

Desde el exilio, Perón defendió los contratos extinguidos: “Los sistemas empleados en la Argentina distan mucho de los nuevos métodos de exploración, prospección, cateo y explotación racional de los yacimientos modernos. Es menester reconocer que no estamos en condiciones de explotar convenientemente los pozos de grandes profundidades que se terminan de descubrir en Salta. (…) Si ha de resolverse el problema energético argentino por el único camino posible -el del petróleo- es necesario contratar su extracción por compañías capacitadas por su organización, por su técnica, por sus posibilidades financieras, por la disponibilidad de maquinaria, etc. De lo contrario, será necesario detener el  ritmo de crecimiento del país”[1].

¿Le suena compañero? ¿Que vino después? El enojadísimo Dr. Frondizi ganó la elección presidencial de 1958 con los votos peronistas, y ese mismo año, firmó contratos de explotación conjunta de YPF con las petroleras Esso y Shell, además de otros de provisión de insumos con empresas inglesas y norteamericanas. En tres años se logró el autoabastecimiento. Lo curioso es que era el mismo plazo que Perón había acordado con la Standard de don Roque (Feler): “El compromiso por Standard Oil de California era de llegar a satisfacer en tres años las necesidades del país, trabajando conjuntamente con YPF”

¿Y qué dijo Frondizi de su cabriola político – petrolera?  “Cambié mi postura, porque prefiero renunciar a una actitud irracional irreal, que a mantenerla en desmedro de los intereses del país”. Simplemente. Bien por él. ¡Qué distintas se ven las cosas desde la oposición y desde el gobierno compañeros! ¡Qué fácil y gratuito es desgañitarse en nombre de la soberanía y el orgullo cuando uno no gobierna, ni acompaña, solo entorpece! ¡Qué integridad y orgullo tenemos cuando no tenemos que dar respuesta a las necesidades concretas de los argentinos!

Al mismo gataflorismo político – petrolero, asistimos hoy. Es notable la similitud con los años 50 en el tema energético. Con una diferencia: Ahora no fabricamos nada más que cocinas, heladeras Siam, y autitos Justicialista. Tenemos una industria compleja, moderna, diversificada y de alto valor agregado. Una industria que además de los millones de puestos de trabajo que genera, exporta. ¿Qué hubiera hecho el General ante este dilema? Buena pregunta para los peronometristas.

Soberanía es, entre otras cosas, desarrollarse con recursos estratégicos autosuficientes. Lo demás es para la gilada. No me vengan con patriotadas berretas. Después cuando gobiernan, les bajan el sueldo a los maestros y a los jubilados…

Estamos cansados de escuchar “no vienen inversiones”, “hay inseguridad jurídica”, “estamos fuera del mundo”. Viene una empresa norteamericana, con recursos financieros y tecnológicos, va a poner 1200 palos verdes en un proyecto de inversión conjunto con la YPF recuperada, y la “Unión Democrática 2.0 recargada” pone el grito en el cielo porque le van a permitir a Chevron vender al exterior  el 20% del petróleo producido en los nuevos pozos, sin cobrarle retenciones a la exportación…

De paso, estos muchachos de la opo tienen un conflicto serio con esto de las retenciones, no? ¿O será que NO HAY FLAUTIN O TUBA QUE LES VENGA BIEN?

La seguimos la próxima

~ El Desconomista

[1] Perón, Juan: La fuerza es el derecho de las bestias. Montevideo. Ed. Cicerón, 1958. Fue el primer libro escrito por el General en sus dieciocho años de exilio