PRO-gramas BI: educación para pocos

                 “Hacer negocio con la Educación es…Diga cada lector todo lo malo que pueda: ¡todavía le quedará mucho que decir!

 Simón Rodríguez

   Si usted se pregunta qué es el BI es porque la gestión macrista se viene ocupando muy especialmente de silenciar el negociado que está llevando adelante, con la multinacional que vende los programas del Bachillerato Internacional.

Gracias al cerco mediático que protege al procesado jefe de gobierno, las voces de la comunidad educativa y de los dirigentes gremiales de UTE y Ademys, no han tenido la repercusión pública que amerita la denuncia frente al desvío del presupuesto educativo hacia las arcas privadas, en desmedro de las escuelas públicas de la Ciudad.

No es novedoso que esta ONG busque vender sus programas de diploma para acceder a la universidad; de hecho viene operando desde su creación en 1968, año en que fue creada en Ginebra, donde se encuentra su sede central. Tampoco es novedoso que la política educativa de la gestión PRO, encabezada por el Ministro Esteban Bullrich, opte por destinar miles de dólares por los “Servicios de Evaluación” que ofrece esta empresa. Nos tiene acostumbrados a ver cómo se subejecuta el presupuesto, o se lo destina a otros fines, como en este caso, hacia programas elaborados por tecnócratas especializados en la competencia individualista.

El Director General del BI, Jeffrey R. Beard, con sobrada habilidad para dirigir empresas internacionales, no habrá dudado, al establecer este convenio, que desde la Buenos Aires office de  la sede Argentina –ubicada en San Vladimiro 3056, San Isidro, se podrían facturar los 10.400 dólares de tasa anual y los 104 dólares por asignatura, que cobra al Gobierno de la Ciudad, por los programas del BI. Un bachillerato de elite que pone en juego una concepción educativa pensada para pocos.

Por otra parte, es necesario repetirlo hasta el cansancio: esta es una oferta engañosa; los estudiantes que optaren por la certificación del BI podrían –en el caso en que cumplan con todos los requisitos- ingresar a una de las 19 universidades privadas de nuestro país, que tienen convenio con la multinacional. Doblemente engañosa cuando tiende a direccionar la elección educativa hacia el ámbito privado, siendo que la Argentina es uno de los pocos países de Latinoamérica –si no el único- que  tiene universidades públicas y gratuitas.  Un verdadero sin sentido en el marco de una política universitaria que ha creado nueve nuevas universidades, con el aporte del Gobierno Nacional. Con una inversión en el presupuesto universitario y en infraestructura que ha permitido aumentar en un 68% el número de egresados, a lo largo de esta década.

Los objetivos que se plantea el BI de –“formar personas con mentalidad internacional (…) que contribuyan a crear un mundo mejor y más pacífico”, no es sino parte del discurso hegemónico  impuesto por el poder económico global. El Bi se rige en términos de primacía del sector financiero, y por lo tanto, no es descabellado pensar que sus verdaderos objetivos tienden a la polarización social, a la disolución de los lazos de integración ciudadana y a la formación de personas “eficientes” en acrecentar el capital de las multinacionales.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires condice su accionar con esos lineamientos. Y es por eso que desde este año 2013 inició las capacitaciones para los docentes de las escuelas públicas –con preeminencia de las escuelas técnicas-, con el fin de implementarlo para los 4tos y 5tos años a partir de 2015. Esto es así porque la capacitación tiene una duración de dos años.  A lo largo de este tiempo los docentes  se han visto compelidos  a asistir a encuentros de capacitación en sus horarios de clase. ¿Capacitación para qué? Para tomar evaluaciones hechas por burócratas, ajenos al contexto educativo de nuestras escuelas. ¿Y con qué criterio? Con modelos de evaluación del aprendizaje tomados de realidades que poco y nada tienen que ver con nuestra comunidad educativa.

Desde este Frente de Técnicos y Profesionales del Peronismo Militante hacemos público nuestro rechazo a estas prácticas derivadas del modelo neoliberal, que hacen de la Educación una mercancía, pisoteando el carácter de bien público y derecho social que le es propio.

Como militantes y como trabajadores de la Educación pensamos que es nuestra obligación seguir dando batalla en esta disputa por el sentido de una educación pública, libre y gratuita, que incluya a todos los estudiantes y docentes en esta práctica emancipadora por la que venimos bregando desde el campo nacional y popular.

Decimos NO al Bachillerato Internacional en las escuelas públicas de la Ciudad.

Ref. info: www.ibo.org