…y más allá LA INUNDACIÓN

…y más allá LA INUNDACIÓN

los inundados de Saavedra, los de Barrio Mitre, los de Villa Pueyrredón, los de Parque Chas… no son el nombre de nuevas murgas porteñas. Son una especie, un sustantivo colectivo, un retrato. Todos somos un poco inundados pero algunos tienen responsabilidades que afrontar y no vale decir, como decían los chicos en el colegio, “yo no fui, yo no me inundé”.

Los relatos son desgarradores, las imágenes nos cuentan tan solo una parte de las consecuencias de semejante desastre y los que acompañamos inmediatamente después, decimos también que los olores y los dolores son imborrables.

Pero a medio año de aquello, resulta indispensable reflexionar sobre la situación, lo más despojadamente posible de sentimientos de ira y de indignación para encontrar una solución racional.

Como la única batalla que se pierde es la que se abandona, es que nos activamos intentando ayudar.

¿Qué hicimos? La muestra de solidaridad fue magnífica, fue de todos y para todos. Los militantes políticos, los militantes sociales, los militantes religiosos, todos los que tienen pegado en la frente aquella frase: “la Patria es el otro”. El Estado Nacional a través de nuestro ejército y los ministerios en sus diversas áreas. La presencia fue de casi todos.

Después otra vez queda el problema. Y aquí debemos azuzar la intelectualidad y ayudar a reforzar el bien común, la felicidad del pueblo como nuestra aspiración máxima.

Hemos ido varios profesionales de distintas disciplinas, al encuentro de nuestros inundados, y armamos una denuncia penal que integraron más de treinta vecinos, “con nombre y apellido completos” poniendo el cuerpo una vez más para que se investiguen las “supuestas” (decimos los abogados) responsabilidades que le podrían caber a más de 40 funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Y nuestra organización, en actitud militante y solidaria, los acompañó.

¿Es una denuncia más al estilo Carrio? Definitivamente NO. Las causas por los cuales los funcionarios denunciados han incumplido sus deberes están bien detalladas y aún subsisten. ¿Cuál es el objetivo de la denuncia? La atribución de responsabilidad por las muertes evitables, la determinación de los daños, también evitables, y que la impunidad no evite que se tomen las decisiones políticas para prevenir desastres de este tipo.

“No soy responsable de la lluvia”, “nunca llueve tanto”, “está de vacaciones, “ya viene”, ”lo está monitoreando desde su lugar de vacaciones”; “es un fin de semana largo”, “hubo una poda”, “el gobierno nacional nos impide tomar los créditos para hacer las grandes obras”; “no está reglamentada la ley” y siguen las excusas… Es claro que no son los descansos o vacaciones las responsables de los efectos de la lluvia, sino las falta de políticas de gobierno y las ausencias en los días posteriores, tanto del Jefe de Gobierno como de su equipo.

Son cuatro los ejes de la denuncia:

1.- El mantenimiento de la red pluvial.

2.- La aplicación de un Plan (existente) Director de Emergencias.

3.- La aplicación de la ley de cambio climático.

4.- La realización del Plan Hidráulico.

El primer eje es básico, es de sentido común. Estamos hablando de limpieza. Hemos advertido que esta cuestión que es elemental, NO EXISTIÓ, y NO EXISTE. Dificilmente pueda existir si el presupuesto se subejecuta.

Miremos esto: http://youtu.be/AQYV2XSGj7w

Y esto: http://proyectoriachuelo.blogspot.com.ar/2013/07/nos-tapa-el-agua.html

Son fotos y videos de la desembocadura del arroyo Medrano. Está ahí nomás de la zona más afectada, a la altura del Club Centro Naval. Dicen los que estuvieron, que el día de “las inundaciones” no hubo mayor actividad del mentado arroyo. Parece ser que la lluvia y las aguas no bajaban como debían haberlo hecho. La respuesta es sencilla: “estaba tapado por la basura” y lo pudimos constatar.

Es obligación de los funcionarios limpiar las redes pluviales y arroyos, para que cualquier lluvia pueda tener mayor posibilidad de drenaje. Esto requiere actitud, decisión política, cumplimiento del deber, no necesita de nada más. En realidad no necesita de nada de eso, va íncito en la función.

Si los drenajes hubieran funcionado, quizás a la señora que le llegó el agua a una altura de un metro setenta, no se le hubiera ahogado el gato, o ella misma no hubiera estado a punto de ahogarse, cosa que pudo evitar sosteniéndose de un caño de la pared y trepada a una mesa.

Pasemos al segundo eje. Es verdad que existe un Plan Director de Emergencias. El mismo prevé todas las posibles contingencias de este tipo para la Ciudad de Buenos Aires, y, entre otras, establece un plan para inundaciones.

Si al menos algo del plan se hubiera cumplido, la niñita de cinco años, quizás no habría escuchado a su vecina decir “está muerta, está muerta” quedándole grabado ese grito de dolor para toda la vida. Su vecina había visto morir a su madre.

La ejecución del plan tiene responsables y es bueno que todos sepamos quiénes son. Ese plan está escrito en un decreto, el 695/09.Es responsable del mismo la Subsecretaría de Emergencias a cargo del Dr. Néstor Alejandro Nicolás (a la sazón, médico emergencista) dependiente del Ministerio de Justicia y Seguridad, a cargo del Sr. Guillermo Tristán Montenegro. Y hay también muchas direcciones del Gobierno que deben intervenir en forma coordinada para evitar desastres mayores.

Nos enteramos, por ejemplo, de que la Ciudad de Buenos Aires tiene dos gomones disponibles, y averiguamos también que ese día fatal ninguno de estos vehículos estuvo a disposición de los vecinos, de los contribuyentes, del pueblo en definitiva. Se hubieran podido realizar rescates muy simples, sobre todo a personas mayores imposibilitadas de andar en esa maroma.

Tampoco se ayudó después, cuando el agua bajó, cuando aparecieron los dolores profundos y las necesidades concretas de limpieza, vacunación, alimentos. Todo esto ya estaba previsto en este plan.

Ante ello ¿Cómo no acudir a la Justicia? ¿Cómo no pedirle al Juez que determine esas responsabilidades? Es nuestro derecho y obligación. Por nosotros, pero sobre todo por los que nos van a sobrevenir.

Tercer eje: Ley de adaptación y mitigación de cambio climático. Dicha ley especifica que su objetivo es establecer las acciones, instrumentos y estrategias adecuadas de adaptación y mitigación al Cambio Climático en la Ciudad de Buenos Aires, para reducir la vulnerabilidad humana y de los sistemas naturales, protegerlos de sus efectos adversos y aprovechar sus beneficios. Además establece algo importantísimo que es la reevaluación de los planes actuales para determinar la solidez de infraestructura existente en la ciudad. Es casi un chiste de mal gusto saber que todos sabían que esto podía pasar de esta forma y que entonces había herramientas para mitigarlo pero… no está reglamentada la norma y por lo tanto no hay presupuesto para ello. A título informativo esta norma es de septiembre del 2011 y tenía 180 días para reglamentarse. Es una habitualidad de esta Jefatura de Gobierno ejercer dos actividades que son: vetar normas (lleva más de 100) y no reglamentar otras.

Cuarto eje: Plan Hidráulico. Un informe de la Auditoría General porteña dijo que tres de las cinco obras del Plan Hidráulico no fueron ejecutadas por errores de la administración de Macri. Este informe que es de agosto del 2011 dice que la paralización de la obra “canales Aliviadores de la Cuenca Ochoa” se debió a interferencias de servicios públicos no previstas en los pliegos. No se pudo certificar ninguna obra y se otorgó un adelanto financiero para acopio de materiales de DOCE Y MEDIO MILLONES DE PESOS, pero no se confeccionaron actas de acopio. Estos argumentos desacreditan los del Alcalde de la Ciudad que afirmó que la obra estuvo parada porque el gobierno nacional frenaba los créditos del BID. Esta obras tienen que hacerse y aún no se empezaron.

La denuncia pretende reconocer el problema, resolverlo, responsabilizar a funcionarios y no banalizar a los inundados. De eso se trata.

(Dra. Virginia Cabo. Abogada. Patrocinante de los querellantes en la denuncia penal a 40 funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires)