NARCOTRÁFICO Y MANIPULACIÓN MEDIÁTICA

No cabe duda que el consumo de estupefacientes y el narcotráfico constituyen en nuestro país, como en todos los países del mundo actual, un problema serio, que debe abordar el Estado desde varias aristas, que van desde la inclusión social, pasando por la reforma de la justicia, la descentralización, capacitación y depuración policial, hasta la desarticulación de aparatos políticos cómplices. Por otra parte la escala global y las características complejas de este negocio criminal, que cuestiona la autoridad y el poder de los estados nacionales, exige el acuerdo de estrategias comunes de lucha contra este flagelo, a nivel regional, con el resto de los países integrantes de la UNASUR y la CELAC.

Reconocida esta realidad que afecta transversalmente a todos los sectores sociales, consideramos imprescindible condenar la manipulación y tergiversación de la problemática del narcotráfico, por parte de los medios de comunicación hegemónicos, cuyo verdadero norte, lejos del declamado deseo de su abordaje y superación, busca horadar al Proyecto Nacional y Popular en curso.

Sin el menor límite ético, los mercenarios de estos medios, deformadores de la opinión pública, no vacilan en hacer pasar, a actores a sueldo, por ladrones en moto o sicarios del narcotráfico, pretendiendo imponer la falaz idea de que la Argentina se encuentra en una situación equiparable a la de México o Colombia, países donde, por desgracia, la producción, distribución y exportación de drogas ilícitas constituyen una de sus principales actividades económicas, donde los carteles de la droga dominan por encima del estado, territorios equiparables por su extensión, a algunas provincias de nuestro país, y donde los muertos se cuentan por miles; cegados por su afán destituyente repiten tozudamente esta falacia que no guarda el mas mínimo correlato con la realidad, con el único objetivo de socavar al Gobierno Nacional, ignorando o minimizando, al mismo tiempo, las responsabilidades de gobiernos provinciales o municipales manejados por la oposición.

No podemos soslayar las grandes hipocresías que se ponen en evidencia, en el tratamiento de esta problemática, tanto por parte de los medios hegemónicos, como por determinados sectores sociales, permeables a su mentiroso, ruidoso y escandaloso repiqueteo; así por ejemplo, se estigmatiza al consumidor de drogas cuando es un joven pobre y desempleado, y se lo minimiza cuando se trata de individuos provenientes sectores medios o medios altos, ocultando que en la fiesta electrónica se consume tanta o más droga, que en la bailanta.

Se escandalizan con los estragos que produce la droga en sectores pobres y desempleados, pero luego se quejan de las políticas de inclusión, contención y asistencia social llevadas a cabo por el Gobierno Nacional, denigrándolas con improperios que aluden a “planes descansar”, “jóvenes que se embarazan para cobrar un plan” o “dinero que se va por la canaleta del juego, el alcohol y la droga”.

Continuando con el cúmulo de hipocresías que rodean al tratamiento de esta cuestión, no puede menos que observarse que los países autodenominados del “Primer Mundo” (a los que esta prensa idolatra como ejemplos de lo que hay que hacer) son por lejos, los principales mercados consumidores de drogas ilícitas, siendo necesario hacer notar, que sus gobernantes, mientras pronuncian discursos políticamente correctos en contra del narcotráfico y del lavado de dinero, dando clases de falsa moral a los países que denominan “emergentes”, al mismo tiempo consienten las principales fuentes de blanqueo del dinero sucio generado por el negocio del narcotráfico, como son los paraísos fiscales, las sociedades offshore, las pseudo fundaciones, fideicomisos y trust, los secretos bancarios, y un sinnúmero más de mecanismos sofisticados de canalización de estos capitales espurios que, triangulaciones mediante, terminan siendo invertidos en las economías “primermundistas”, ensanchando las arcas del poder financiero internacional.

Ni una palabra acerca de estas hipocresías se escucha en la diatriba superficial, demagógica y escandalosa, que permanente e insistentemente instalan los medios hegemónicos. Nada acerca de las causas profundas que producen la búsqueda del escape de la realidad, la angustia o el vacío existencial, que llevan a las personas a drogarse, causas que deben bucearse, entre otras cosas, en la desigualdad y la injusticia social, o, en la exacerbación del consumismo y el individualismo egoísta, refractario de todo proyecto común y solidario de desarrollo económico y social, que predominan en la sociedad globalizada moderna.

A la fuerza brutal de la superficialidad, la mentira y el sensacionalismo, debemos oponer la unidad, la concientización y la organización de las fuerzas populares, para poner en su justo lugar a la problemática del narcotráfico, abordarla con seriedad y atacarla en sus causas profundas, lejos de histérico ruido que intentan imponer el oligopolio mediático y los sectores dominantes.

FRENTE TECNICO Y PROFESIONAL DE PERONISMO MILITANTE.-