Coyuntura, Estrategia y Praxis Política

Desde que Claudio Escribano, editorializó en el diario “tribuna de letrina” que la Argentina había resuelto “darse gobierno por un año”, luego de escuchar azorado el discurso que el Presidente Néstor Kirchner pronunciara el 25 de mayo de 2003, todos los pronósticos que a lo largo de estos años, dieron por finalizado, muerto o agotado al Proyecto Nacional y Popular iniciado con aquella histórica asunción presidencial, no han pasado de ser una mera expresión de deseos de los sectores del privilegio, antes que la descripción de una realidad acorde con las verdaderas circunstancias políticas, sociales y económicas imperantes a partir de la puesta en marcha del resurgir del proceso revolucionario que iniciara muchos años antes el General Perón.

Hoy en el imaginario de la oposición y en la “realidad virtual” creada por los medios hegemónicos, que actúan como el mitómano que termina por autoconvencerse de la certeza de su fábula, se habla de “fin del ciclo” con idéntica liviandad y voluntarismo, enfrascándose en análisis superficiales, electoralistas de corto plazo y con ignorancia supina (propia del que no ve porque no quiere ver) acerca de los cambios sociales profundos que se han producido en estos diez años de transformaciones socioeconómicas.-

Asimismo observamos que en algunos compañeros y adherentes al Proyecto Nacional y Popular, cunde cierta desazón, ansiedad o expectativa frente a lo que ocurrirá en el futuro inmediato, ante la imposibilidad de reelección de su conductora, temiéndose por una restauración neoliberal conservadora y/o por la pérdida de derechos conquistados (o reconquistados) en la última década. No sería la primera vez, se dicen con cierta dosis de pesimismo, que la Argentina volvería a tropezarse con la misma piedra.

No obstante en las palabras de la Presidenta de la Nación pronunciadas recientemente ante los militantes que la vivaban en el Patio de las Palmeras de la Casa Rosada, que iban dirigidas a propios y ajenos, pueden advertirse ciertas líneas directrices que propone quien, en su calidad de conductora, traza una estrategia tendiente a consolidar lo logrado y a profundizar al Proyecto, inyectando optimismo y entusiasmo en la militancia, que deberá interpretar y llevar a la práctica las mencionadas pautas de acción política.

En primer término la Presidenta llamó a “empoderar” al pueblo, es decir a hacerlo partícipe de la defensa de sus propios derechos, un ejemplo práctico de este empoderamiento, se advierte en la concientización de la población acerca de su participación en favor del cumplimiento de los “precios cuidados”, acción política que opera, no solo como defensa material del “bolsillo” del ciudadano, sino también como esclarecimiento acerca de cómo funciona el proceso de formación de precios, las cadenas de valor, la alteración de los famosos “mercados” por parte de los monopolios u oligopolios que los infectan, todo lo cual constituye una parte de la batalla cultural que se está dando contra el “sentido común” establecido por la corporación mediática (que actúa como vanguardia discursiva de los referidos intereses dominantes).-

El empoderamiento del pueblo entonces, obra tanto como reaseguro de resistencia a cualquier intentona reaccionaria, cuanto como instrumento de la batalla cultural, que debe continuarse, como condición necesaria, para la profundización del Proyecto Nacional.

En segundo lugar la Presidenta invitó a observar la situación política como un proceso en desarrollo y no como la foto de una coyuntura, analizándola en perspectiva histórica y proyección futura, sin desesperarse por premuras electorales, dando prioridad (sin decirlo expresamente) a la ideas y a la coherencia ideológica y doctrinaria por encima de nombres y candidaturas.

Así desde un análisis histórico, se advierte que el Movimiento Nacional y Popular ha tenido y seguramente continuará teniendo, marchas y contramarchas, avances y retrocesos, alegrías y sinsabores, así como a la batalla de la Vuelta de Obligado le siguió la derrota en la batalla de Caseros, o a la revolución iniciada en 1945, le siguió el golpe criminal de 1955, del mismo modo, luego de la oscura noche neoliberal inaugurada en marzo de 1976, muchos años después, le continuó el resurgimiento de las mejores tradiciones del Movimiento Nacional, emergiendo en un país que se hallaba inmerso en el último círculo del infierno, en el año 2003.

La Presidenta llamó a la militancia a continuar con la tarea de restaurar los lazos solidarios de la sociedad, cuyo entramado fue deshilachado por décadas de neoliberalismo, actuando en beneficio de los sectores postergados, excluidos o afectados por determinados infortunios, tal como ocurrió con la inundación en La Plata o con el alud en Catamarca, así, cuando afirma que “la patria es el otro” no se trata de un eslogan vacío de contenido, sino – al mismo tiempo – de una línea directriz y un sentimiento profundo, que deben inspirar a la praxis política y social de la militancia.

Finalmente insistió en la prédica esclarecedora que debe llevar adelante la militancia, sin caer en la provocación que plantea la reacción conservadora, explicando lo hecho y lo que hay por hacer, respondiendo al insulto con ideas y a la calumnia con realidades, sosteniendo que todo militante es importante, siendo ella “no la mejor sino la de más responsabilidad” según sus propias palabras.

Y es en ejercicio de esa alta responsabilidad que todos los días nuestra Presidenta responde con hechos y gestión, a los agoreros y pronosticadores consuetudinarios y fallidos del fracaso, así por ejemplo, se logró contener la corrida especulativa de principios de año fortaleciéndose las reservas del BCRA y estabilizándose el mercado cambiario, se anudó un acuerdo con REPSOL, por la expropiación de una parte de su participación accionaria en nuestra YPF, favorable a los intereses nacionales, se está negociando el cierre de uno de los últimos conflictos del frente externo, con un probable futuro acuerdo con el Club de París, se ha establecido y profundizado la política de “precios cuidados” como parte del ataque contra la inflación, se ha elevado al Congreso un proyecto para la reducción del empleo en negro, la penalización del fraude laboral y el incentivo a la creación de puestos de trabajo con ventajas contributivas para la pequeña empresa, se está concretando el plan de remodelación y actualización del sistema ferroviario metropolitano, se ha pronduzado la política de inclusión social como la creación de los planes Progresar en favor de la capacitación de nuestra juventud, se acaba de acordar con Brasil una estrategia común para la producción automotriz y de autopartes mutuamente beneficiosa, y un sinnúmero más de medidas de fondo que se están llevando a cabo y que sin duda se continuaran tomando; como se advierte se trata de decisiones que distan de ser las de un gobierno que teóricamente languidece.

La militancia debe acompañar con optimismo, con dedicación y con arreglo a las pautas precedentemente señaladas, a la energía que le impone el Gobierno a su gestión, en pos de mantener la iniciativa política, por el bien de la Nación y la felicidad del pueblo, demostrándole a la avanzada reaccionaria, que los muertos que ellos matan, gozan de buena salud.-

FRENTE TECNICO Y PROFESIONAL DE PERONISO MILITANTE