Tapar el sol con la mano

El jueves 13 de septiembre de 2012, el en su momento célebre 13 – S, una movilización masiva, apoyada por los medios de prensa opositores y agitada y promovida muy exitosamente en las redes sociales, convocó a 200 mil personas a la Plaza de Mayo y a los centros emblemáticos de las principales ciudades del interior del país (datos de La Nación).

El suceso fue saludado con gran alborozo por el rejuntado opositor, que descolocado ante una convocatoria que no los incluía, optó por no hacerse presente, pero a posteriori, sacar rédito del mismo. Mayor júbilo aún expresaron  los medios hegemónicos, denigratorios del Proyecto Nacional, que pese a que solo habían transcurrido  once meses de las elecciones que plebiscitaron a Cristina con el 55% de los votos, le volvieron a sacar lustre a la chapa de “fin del ciclo”, que con tanto cariño y dedicación habían acuñado en 2009.

El despliegue mediático fue avasallador. Excitados por lo contundente de la convocatoria, los conglomerados desinformativos no escatimaron tinta, papel, micrófonos, cámaras, ni bits.

Tampoco el gobierno, ni su prensa más afín, pasaron por alto lo que era evidente. Un sector importante de la sociedad estaba haciendo oír su descontento, y había que tomar nota de ello.

Las consignas convocantes eran vagas, inconsistentes y reduccionistas, pero lo categórico de la movilización las dejó en segundo plano en ese momento. No obstante, la fortaleza política no se sostiene en el encono. Los “cacerolazos” subsiguientes se fueron apagando, los convocados se fueron desmovilizando y a medida que esto sucedía, los medios los fueron ignorando. Finalmente, y con toda certeza muy a su pesar, terminaron promoviendo la desactivación total de este método de acoso al Gobierno, el que de lejos, había sido el más prometedor en términos de convocatoria.

El domingo, día hermoso pero frío, 300 mil personas se convocaron en la histórica plaza. La excusa era la fiesta patria, pero el motivo real (nosotros no usamos eufemismos) era la celebración de un nuevo aniversario de la refundación del Proyecto Nacional. Cientos de miles de militantes encuadrados en sus organizaciones, y cientos de miles de almas que acudieron por su cuenta, familias de tres generaciones completas, de todos los lugares geográficos y todas las extracciones sociales.

Es comprensible la invisibilización que los medios oligopólicos intentaron imponer a tamaña fiesta popular. Celebración convocada por un gobierno que lleva ¡once años! en el ejercicio del poder, cuya conductora estratégica tiene vedada constitucionalmente la reelección, y que se ve  sometido a un proceso de hostigamiento mediático permanente, complementado por estudiados movimientos de pinza financieros, “sindicales” y de oportunistas políticos, lanzados a la caza de votos sin más argumentos que presentarse como “el más opositor”.

Si nosotros fuéramos ellos,  y nos hubiéramos dado una vuelta el domingo por la plaza, estaríamos preocupados, sí. Es comprensible la invisibilización.  Lo que es inútil e incomprensible es tapar el sol con las manos. Va a seguir  alumbrando.

Frente Profesional Peronismo Militante