Preparando el terreno de la venganza social

Preparando el terreno de la venganza social

En solo una semana varios esbirros del oligopolio mediático dominante, han dado señales de la estrategia comunicacional que han delineado sus mandantes, así, el Dr. Mariano Grondona, inspirador ideológico de toda cuanta dictadura militar hubo en nuestro país desde 1966 a la fecha, sugirió a su público, el escrache y acoso social de la Dra. Gils Carbó y de todo otro juez, fiscal y/o funcionario, que abogue por la reforma judicial y/o apoye al proyecto nacional; simultáneamente, el impresentable traidor de su propia historia por treinta denarios, Jorge Lanata, incitó a similar hostigamiento contra los hijos de jueces camaristas federales, que según su fallido pronóstico, resolverían en contra de su opinión e interés, el bizarro Alfredo Casero insulta por twitter y pide listas negras para periodistas y actores, a los que sindica de “chupaculos a sueldo del gobierno”, y el actor-empresario-testaferro-empleado del grupo Clarín, Adrián Suar, amenazó a los actores que apoyan al proyecto nacional, con que “en el partido revancha” van a quedar fuera de la cancha, avisando que se “han depreciado actuando en contra de su propio interés” al asumir una posición política, contraria a su línea discursiva.

Hasta el más desprevenido se da cuenta que este cúmulo de amenazas e incitación a la violencia verbal y simbólica (al borde de la violencia física), lanzadas con lenguaje procaz e insultante, no obedecen a iniciativas individuales de quienes las profieren, ni se trata de desbordes irreflexivos y temperamentales, sino que por el contrario, expresan una estrategia común, pensada, delineada y consensuada por los sectores del privilegio, que tiene un claro objetivo político proscriptivo y discriminatorio, asentado en la suposición de un cambio de escenario político, a partir del próximo gobierno, que debería traducirse, según su deseo, en la imposición de listas negras más o menos explícitas, y en el hostigamiento y castigo de las personas identificadas con el apoyo al actual proceso político, en un escenario, que imaginan, de revancha política, represalia y persecución, tal vez más sutil y menos notorio, pero con el mismo espíritu vengativo, que el instaurado luego del golpe criminal de 1955 contra los militantes populares.

En algunos casos la prédica “crispadora” y amenazante se combina con otros objetivos, ejemplo claro, lo da el “apriete” de Lanata a los jueces de la Cámara Federal, que operó no solo en favor de la construcción del clima de confrontación que desean, sino además para “avisar” al poder judicial, que deberá seguir siendo funcional a los intereses de las corporaciones, o de lo contrario, será objeto de represalias; en el mismo sentido se enmarca la invitación a la autocensura, que sugieren los “consejos” que el señor Suar, dio a sus “compañeros/empleados” actores.

El discurso de estos sicarios mediáticos, abiertamente violento, amenazante e insultante, contradice su declamada condena de una supuesta “grieta”, a la que, en cualquier caso, contribuyen a ensanchar, agudizando la “dialéctica confrontativa” (al decir del episcopado en sus incursiones terrenales), que le imputan al gobierno y a los militantes del proyecto nacional, pero que no dudan en instalar.

Por ahora en los hechos, no se ha verificado una respuesta social que se haga eco de las inconductas instigadas, pero es de presumir que el desmembramiento parcial del principal conglomerado mediático, que se comienza a vislumbrar luego de años de resistencia judicial y política del grupo, insinuado a regañadientes y presionado por sus socios extranjeros (vaya paradoja), más proclives a atenerse a las directivas de la ley, y menos comprometidos con la disputa cultural y política, que se haya en el sustrato de esa resistencia, agrave el rencor en quienes creen ser más poderosos que los representantes de la voluntad popular, y por ende, se profundice su discurso disolvente.

Corresponde advertir a la opinión pública acerca de la peligrosidad de esta diatriba, basada en el resentimiento, que puede tener repercusión en ciertos ámbitos laborales o sociales, donde prende el discurso del odio, afectando a personas notorias o del común, con consecuencias incalculables, que pueden ir desde la agresión física hasta la pérdida del trabajo.

Frente a la ofensiva de los medios masivos de desinformación y manipulación de la opinión pública, la militancia debe mantenerse alerta persistiendo en el esclarecimiento del pueblo acerca de sus fines y objetivos, sin entrar en la provocación de quienes fogonean la división de la sociedad, manteniendo una actitud de resistencia pacífica, pero activa, en apoyo de la permanente construcción del proyecto nacional y popular.

Frente Técnico y Profesional de Peronismo Militante.-