A propósito de las leyes en defensa del consumidor y de la pequeña y mediana empresa

A propósito de las leyes en defensa del consumidor y de la pequeña y mediana empresa

El “Foro de Convergencia de los que se creen dueños del país” ataca de nuevo, ahora oponiéndose al paquete de leyes que el Poder Legislativo se apresta a sancionar, en favor de la defensa de los derechos del consumidor, y de la regulación estatal antimonopólica de los mercados, en los que el monopolio, el oligopolio o la cartelización, conducen a los sectores minoritarios y privilegiados, a formar precios, abusando de sus posiciones dominantes.

Las corporaciones alegan un rechazo “filosófico” de la intervención estatal que plantea el proyecto de ley de abastecimiento, trasuntando un neoliberalismo extremo, pero funcional a sus intereses reales y concretos; adviértase que muchos de los grandes empresarios “a los que les interesa el país”, abandonan su supuesto rigor ideológico, y aplauden la intervención estatal, cuando esta los beneficia por la vía de subsidios, protección arancelaria o exención impositiva.

El “dios mercado” solo es digno de su culto cuando les conviene, en cambio, pero no dudan con el objeto de mantener su renta garantizada, en convertirse en impíos paganos, admiradores de Lord Keynes o Carlos Marx, mamando impúdicamente de la “teta del estado”, cuando este los contrata o les otorga beneficios sectoriales.

Aplauden la legislación antimonopólica cuando esta se aplica en los países a los que repetidamente ponen como ejemplos a seguir, de lo que hay que hacer en materia de política económica, pero cuando tal legislación se pretende aplicar en lo que consideran su feudo, la califican de “estalinista” y supresora de la propiedad privada.

Declaman las virtudes de la competencia, pero en los hechos imponen con prepotencia, precios, condiciones de venta y márgenes de ganancia, sometiendo a las PYMES y a los consumidores, es decir al pueblo en general, a sus abusos de poder real.

Acostumbrados a “pasar el rastrillo” periódicamente, intentan imponer devaluaciones, ajustes vía inflación, desabastecimiento y toda cuanta maniobra especulativa los conduzca a concentrar la renta, saboteando todo intento gubernamental de distribución equitativa de la riqueza.

Quieren que los consumidores continúen lidiando con operadores telefónicos con acento caribeño, o maquinas que reproducen música funcional y grabaciones tediosas, cuando reclaman por sus incumplimientos, y que la “defensa del consumidor” se reduzca a una larga y penosa peregrinación administrativa y judicial, armada para inducir el desistimiento por cansancio de quien reclama por sus derechos.

Pretenden que la ley de abastecimiento continúe siendo letra muerta, por eso no les importa, que la moderna legislación que se pretende sancionar en su reemplazo, incluso los beneficie con la abolición de las penas privativas de libertad, que contempla la legislación vigente, pero que persiste inaplicada en los hechos.

La legislación que tanto altera a los poderes fácticos, ataca medularmente a uno de los factores centrales de la inestabilidad económica y del aumento de los precios, cual es el mecanismo de mantenimiento de rentabilidad extraordinaria, por parte de los sectores que gozan de posición dominante en las distintas cadenas de valor.

No es difícil pronosticar que, como lo ha enseñado la experiencia de la ardua y conflictiva aplicación de la ley Medios de Comunicación Audiovisual, como así también lo avisan sus dirigentes, las corporaciones intentarán obturar por vía de amparos y chicanas judiciales diversas, la aplicación efectiva de la legislación a sancionarse, seguras de la complicidad de los sectores filo corporativos que se ocultan tras las estructuras de un poder judicial, que salvo decorosas excepciones, proclama su “independencia” del resto de los poderes formales del Estado, pero se jacta de su genuflexión frente al poder económico real.

Gozarán sin duda, los sectores del privilegio, de la complicidad del conglomerado mediático hegemónico, que sin ceder en su prédica distorsiva y manipuladora, continuará aportando su “granito de arena”, sembrando confusión en el ánimo de los sectores de la ciudadanía en los que aun penetra su matriz discursiva, induciendo a estos sectores a obrar y generar “opinión pública”, en contra de sus propios intereses, aterrorizándolos con imaginarios ataques a la propiedad privada y desincentivos a la inversión.

Detrás de la discusión sobre la regulación de los mercados dominados por los privilegiados de siempre, se oculta la disputa política por la que se dirime quien ejerce el poder real, si el pueblo por medio de sus representantes, o las corporaciones por medio de lobby, la connivencia mediática, las maniobras abusivas y especulativas y la colonización cultural de la mentalidad de los ciudadanos.

Invitamos a la militancia a no cejar en la lucha cultural y el esclarecimiento de los sectores populares, acerca de la centralidad estratégica de la legislación en ciernes, en orden a logro de los objetivos de justicia social, independencia económica y soberanía política, que inspiran al Proyecto Nacional en curso.

FRENTE TECNICO Y PROFESIONAL DE PERONISMO MILITANTE.