TETRA

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notaBrasil

La victoria de Dilma del pasado domingo por el 51,64% de los votos, casi tres millones de votos más que su rival Aécio, no solo significa un triunfo para Brasil, sino para el continente todo. Luego de las victorias de Lula en 2002 y 2006, Dilma llegó a la presidencia en 2010 y ahora resulta reelecta. América del Sur está viviendo desde principios de este siglo, un proceso de liberación e integración con alta inclusión social. Estos procesos, no sin ataques y dificultades, han logrado llevar adelante sus políticas de la mano de fuertes liderazgos contemporáneos, un poco producto de la providencia, otro poco producto de los militantes sobrevivientes de los 70. Dilma, como Néstor o Cristina, son militantes y sobrevivientes de la década de los 60 y 70. Pero lo cierto es, que muchas veces estos procesos quedan truncos por ausencia de líderes continuadores, que ante el cepo reeleccionario de las constituciones liberales en muchos casos, o de la finitud de la vida misma en otros, no encuentran continuadores. Venezuela tuvo la gran desgracia de perder a su libertador en plena revolución, pero su líder tuvo la lucidez de marcar a su continuador en Maduro. Brasil logró encontrar en Dilma, de la mano del extraordinario Luis Inacio Lula Da Silva, a una continuadora del proceso libertador. Argentina parecía haber encontrado la solución en dos grandes líderes hasta el 27 de octubre de 2010 donde perdió a su líder Peronista Néstor Kirchner, y en 2015 tendrá su gran desafío. Lo que no puede pasarse por alto, es que el gigante sudamericano es el fiel que inclina la balanza regional. Una derrota en Brasil de manos de la restauración neoliberal hubiera sido catastrófica para toda la región. Brasil, junto con Venezuela, Bolivia, Uruguay, Ecuador y Argentina, continúan cabalgando sus proyectos de liberación con inclusión social, y los representantes del bloque antipatriótico en términos de patria grande, seguirán vociferando desde sus usinas mediáticas al grito de “corruptos, populistas, setentistas, indios y negros”. Lo importante es que la alegría no es solo brasileña, sino de toda una región y este TETRA CAMPEONATO podemos festejarlo juntos tanto allá, como acá. Felicidades Dilma, felicidades Brasil!!

Joaquín Labarta Liprandi