Inteligencia, diplomacia paralela e interés nacional

Los graves y penosos acontecimientos que determinaron la decisión del Gobierno de avanzar sobre el control político de la ex SIDE, han dado cuenta de la existencia de nichos de poder autónomos, verdaderos “estados dentro del estado”, que, en función de su autopreservación, han sostenido de hecho una suerte de diplomacia paralela, en muchos casos contradictoria con los medios, fines y objetivos inherentes a la defensa del interés nacional.

El sabotaje de la ex SIDE a la aplicación del acuerdo con la República Islámica de Irán, que establece una solución consensuada de la situación procesal de la causa AMIA, a efectos de lograr la declaración de los imputados iraníes en el expediente, denunciado sin medias tintas por nuestra Presidenta en su discurso del 26/01/2015, demuestra que el obrar de dicho organismo se encaramó por encima de los poderes formales del Estado Nacional, sujetándose a las estrategias geopolíticas de sus pares de inteligencia foráneos.

Estos vínculos espurios con agencias de inteligencia y organismos de seguridad extranjeros, especialmente de EE.UU. (CIA, DEA, NSA, etc.), son habituales y naturalizados como secretos a voces, no solo por parte del organismo disuelto, sino también por otras agencias y subsistemas de inteligencia de las fuerzas de seguridad federales, provinciales y locales, y de las FF.AA. de nuestro país, relaciones en las que, so pretexto de “cooperación”, se observa la subordinación a los dictados de la potencia hegemónica, aun al precio de contrariar las políticas gubernamentales y el interés nacional.

Un importante sector de nuestra sociedad, de la oposición política y de la hegemonía mediática, acepta y aplaude este sometimiento, admirando que un fiscal de la nación, hoy desgraciadamente fallecido en circunstancias dudosas, informara y pidiera aprobación a la embajada de EE.UU., acerca de sus dictámenes y pasos procesales en la causa AMIA, antes de notificarlos al juez a cargo la investigación, en claro desprecio por nuestra soberanía y violando nuestras leyes, incluida la Constitución Nacional (el art. 18 de la Carta Magna establece el sometimiento de las causas penales a los jueces naturales establecidos por ella, y no a lo que opina una embajada extranjera), lo que constituye la prueba palmaria del vasallaje cultural de estos sectores, quienes simulando un declamado apego a las instituciones republicanas, las desprecian cuando les conviene.

La previa y temeraria denuncia contra la más alta autoridad de nuestro país, impulsada por el fiscal fallecido, [contradictoria con la realidad de los hechos, carente de pruebas y sustento jurídico, aun así sostenida por el fiscal reemplazante, y ahora rechazada en primera instancia judicial con fundamentos irrebatibles] como bien lo ha señalado el comunicado de nuestra Organización del 15/01/2015, solo puede ser entendida como una pieza más de la operatoria destituyente, en la que se entremezclan intereses de sectores de inteligencia desplazados, de las corporaciones locales y transnacionales, de los reductos del conservadurismo judicial y de las estrategias geopolíticas de potencias extranjeras, que confrontan con la direccionalidad política del Proyecto Nacional.

La reciente “marcha silenciosa”, convocada por una minoría de fiscales de dudoso prontuario, azuzada por la hegemonía mediática y montada sobre un hipócrita pseudo homenaje al fiscal fallecido, constituye un escalón más en la avanzada reaccionaria contra el gobierno que objetivamente más ha contribuido con hechos concretos, tanto en la investigación de la causa AMIA, como en la de sus verdaderos encubridores.

Bajo tales circunstancias la tarea del Proyecto Nacional y Popular debe consistir en la eliminación de estas “diplomacias paralelas”, asumiendo la conducción política de la totalidad de los organismos y subsistemas de inteligencia, de las FF.AA. y de seguridad, direccionando su accionar en favor de los intereses nacionales; nuestra tarea militante reside en el esclarecimiento de los sectores populares respecto las problemáticas e intereses en juego, y en dar la batalla cultural en contra de la naturalización de la subordinación a intereses geopolíticos ajenos.

El multitudinario y fervoroso apoyo popular recibido por nuestra Presidenta, y su memorable discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, son demostrativos de la vigencia y fortaleza del Proyecto Nacional y Popular en curso, que mantiene la iniciativa política luego de doce años de ejercicio del poder, aún bajo el permanente hostigamiento de las corporaciones mediáticas y económicas, conservando una visión estratégica, que se encuentra a años luz de la mediocridad y mezquindades de una oposición conformada por un cambalache de vanidades, que, sin proyecto común ni coherencia ideológica, abre su “mercado de pases” preelectoral, pero no logra construir una alternativa superadora.

No obstante, las fuerzas brutales de la antipatria no deben ser subestimadas, ocultas tras los poderes fácticos, han profundizado sus operaciones de acción psicológica. Como no pudieron con la desestabilización económica, van por la desestabilización política, frente a ello, como lo expresáramos en nuestro anterior comunicado [“Con convicción militante, atentos y sin caer en provocaciones” del 14/02/2015], debemos mantenernos alertas… la maniobra de “golpe suave” apenas ha comenzado, la hegemonía mediática es su vanguardia discursiva y el “partido judicial” su brazo ejecutor.