Escala regional del “golpe suave”

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El mismo día en que sectores medios “caceroleaban” contra Dilma Rousseff en las principales ciudades de Brasil, preparando el terreno de un pretendido golpe parlamentario y una deseada privatización de Petrobras, el Presidente Obama decretaba que Venezuela constituye una “amenaza inusual y extraordinaria” contra la “seguridad nacional” de EE.UU., infringiéndole sanciones con augurios de mayores intromisiones, y en Argentina, el “Partido Judicial”, continuando con su cruzada destituyente, forzaba una denuncia improcedente contra la Procuradora del Tesoro, en la que se la imputa de “peculado”, por cumplir con su obligación en defensa de la actuación del gobierno respecto del Memorándum de Entendimiento firmado con Irán, ello con el propósito evidente de hostigar al poder ejecutivo y de mantener en el centro de la escena, a como dé lugar, el denominado “caso Nisman” y sus “adyacencias”.

Lejos de toda casualidad, los hechos apuntados no pueden analizarse como aislados, ya que guardan un mismo hilo conductor y obedecen a una estrategia regional única: la injerencia directa o indirecta, abierta o disimulada de EE.UU. en las cuestiones internas de tres países latinoamericanos, cuyos liderazgos y proyectos políticos, cada uno con sus matices, se atreven a disputar su supremacía en el “patio trasero”; para ello, cuentan con el apoyo interno de los oligopolios mediáticos, de las elites locales y de sectores burgueses permeables a los discursos y actos propiciatorios del “golpe suave”, que enseñan los manuales de la CIA.

La visible “ofensiva simultánea” olfatea, en los procesos emancipadores a los que pretende desestabilizar, dificultades objetivas y transitorias en sus desenvolvimientos, cabalgando sobre la caída del precio internacional de las “commodities” que las naciones involucradas exportan, y sobre la transferencia a los estados emergentes, de una crisis económica originada en la híper especulación financiera, consentida y alentada por los países centrales.

La escala continental del “golpe suave” en curso, tiene propósitos claros: la restauración del modelo neoliberal uniforme en Latinoamérica, la reapropiación por parte del gigante del norte de sus recursos naturales estratégicos (petróleo, gas, mineral de hierro, agua dulce, etc.), la absorción de sus mercados de consumo al estilo “Alianza del Pacífico”, y el reposicionamiento militar y geopolítico de EE.UU. en la región.

Frente a la escalada reaccionaria, los estados agredidos deben responder con el fortalecimiento de los acuerdos regionales (Mercosur, Celac, Unasur, etc.) y con la movilización a su interior, de los sectores populares incluidos en sus procesos económico-sociales, sectores que además constituyen sus bases de sustento.

Los organismos regionales deben denunciar en todos los foros internaciones, la ilegítima intervención de los EE.UU. en los asuntos internos de sus países integrantes. En este marco, aplaudimos las iniciativas propiciadas por los Presidentes Evo Morales y Rafael Correa, tendientes a dar una respuesta común de la región, frente a los embates hegemónicos.

El sostenimiento del “no al ALCA” requiere de acciones conjuntas, originales y acordes al nuevo escenario, si cada gobierno se encierra en su propia batalla, más difíciles serán las condiciones para enfrentar la embestida neocolonial.

Asimismo desde nuestro humilde lugar, apoyamos los llamados a la unidad y la movilización efectuados por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y por el Partido Dos Trabalhadores (PT) en Brasil, en defensa de sus respectivos gobiernos democráticos y populares, e instamos a los partidos y organizaciones sociales y políticas que integran en nuestro país el Movimiento Nacional y Popular, a sumarse a lucha contra la agresión imperialista.

La Patria Grande existe, la Patria Grande vencerá.

FRENTE TECNICO Y PROFESIONAL DE PERONISMO MILITANTE.