Cumplir con la constitución, es cumplir con los trabajadores

Por Dr. Marcelo Treggiari.

El pasado 5 de junio se supo que la Asociación Bancaria suscribió un convenio con una de las cámaras negociadoras (Abapra, Bancos públicos) que establece además del aumento sobre los salarios básicos (27,8%), un adicional mensual atado a las ganancias de sus empleadores, que el Banco Central monitorea y publica mensualmente bajo la sigla “ROE”, alternativa novedosa que destraba las negociaciones, que se hallaban atascadas entre la pretensión sindical de reparación de la inflación pasada y el planteo del gobierno de adecuar los incrementos a la desaceleración de la inflación futura.

Si las otras dos entidades patronales Adeba (bancos privados nacionales) y Aba (bancos privados extranjeros) lo suscriben, se habrá concretado un hecho histórico: el derecho de participación obrera en las ganancias de la empresa consagrado en el art. 14 bis de la Constitución, tendrá luego de 58 años concreción fáctica.

En efecto, cabe recordar que la dictadura fusiladora de 1955 entre otras aberraciones derogó la Constitución Nacional de 1949, frustrando así a una de las más avanzadas constituciones sociales de su época, luego de ello, como una forma de lavar el complejo de culpa que inundaba a los pseudo “socialistas” y a los radicales que se decían “Yrigoyenistas” (SIC!!!) por haber avalado con su complicidad a la dictadura criminal de Aramburu y Rojas, y a modo de apariencia formal de demostración de interés por los derechos conculcados a los trabajadores, se les permitió colar en la reforma constitucional de 1957 el mencionado artículo 14 bis que incluía solo la enunciación algunos de los derechos laborales y sociales, que amparaba y garantizaba la gran Constitución de don Arturo Sampay.

Ahora bien durante largos años los derechos enunciados en el 14bis fueron ignorados por el neoliberalismo, recuerdo que con trágica sorna denominábamos al salario mínimo vital y móvil, “mínimo mortal e inmóvil”, ello hasta la llegada de Nestor Kirchner quien con su gobierno inicio una constante y profunda recuperación tanto del “mínimo vital”, como de los salarios de convenio mediante la restitución de las paritarias.

En este contexto, desde su inclusión en el 14bis la “participación en las ganancias” fue letra muerta, altamente resistida por las patronales, no solo por su reticencia a compartir renta, sino a demás por su aversión a mostrar balances y estados de resultados.

En efecto las patronales solo han aceptado otorgar bonos o adicionales atados a “productividad” que en la práctica se traducen en incentivos atados al cumplimiento de determinados objetivos de ventas o producción, fijados generalmente en forma arbitraria por las empresas,  pero nunca vinculados a su utilidad neta, que suele ser un dato rodeado de misterio, secretismo y “dibujo” por parte de los empleadores.-

Se puede advertir que en el caso de los bancos, sus balances, patrimonio y estado de resultados son monitoreados permanentemente por el BCRA circunstancia que facilita la inclusión histórica y revolucionaria del pago de sumas mensuales (no fijas) en concepto de participación en las ganancias, lo que debería celebrarse como un éxito concreto más, de los tantos logrados por este proyecto, en materia de derechos laborales.

Otra ventaja de la participación en las ganancias consiste en que, al deducirse de su utilidad neta, las empresas pierden la vieja excusa para trasladar a precios el incremento de salarios, y si lo hacen quedan más visiblemente expuestas como responsables de la inflación.-

Seguramente las cámaras patronales estarán armando sus frentes de resistencia, para evitar un “efecto contagio” en otras paritarias, ya que en la lucha por la apropiación de la renta, el ocultar el dato de la verdadera ganancia empresaria es un objetivo estratégico de las mismas. En todo caso se ha asestado un nuevo golpe a los intereses del privilegio.