En apoyo al pueblo y gobierno griegos

En apoyo al pueblo y gobierno griegos

grecia-sin-salidaEn 1919 concluida la Primera Guerra Mundial, las potencias vencedoras le impusieron a la derrotada Alemania, un armisticio humillante conocido como el “Tratado de Versalles”, en esa circunstancia el célebre economista John Maynard Keynes integrante de la delegación británica, en calidad de representante del Tesoro, se retiró indignado de las negociaciones, renunciando a su cargo; publicando luego un libro conocido como “Las consecuencias económicas de la paz”, en el que señaló que las retribuciones, sangría territorial y duras sanciones económicas que se imponían al pueblo germano eran de cumplimiento imposible, que la actuación de los victoriosos (incluida Gran Bretaña) era arrogante, torpe e hipócrita, pronosticando que no se concluiría con la guerra europea y que las consecuencias de la humillación, serían sufridas por las propias potencias triunfantes, lamentablemente el tiempo no tardó demasiado en darle la razón, con derivaciones catastróficas para la humanidad.-

Alemania cambiando su rol de víctima a victimario y la troika europea, a casi cien años de aquellos nefastos eventos, parecen no haber aprendido nada de la historia, al pretender imponer al pueblo y gobierno griegos, condiciones económicas humillantes y de cumplimiento imposible, como prerrequisito para mantenerles el crédito.

Así como los efectos del Tratado de Versalles se volvieron en contra de quienes lo impusieron, de aplicarse el ajuste neoliberal salvaje, que pretenden los acreedores de la pequeña y grandiosa nación griega, cuna de nuestra civilización; no solo profundizaría la crisis hasta niveles política y socialmente intolerables, sino que además, las pérdidas serían mayores para los obtusos prestamistas, ya que como bien lo explicó el Presidente Kirchner, como preludio de la renegociación de la deuda argentina, en su memorable discurso, pronunciado en 2003 ante la Asamblea General de las Naciones Unidas: “los muertos no pagan”.

No cabe duda que la pretensión de someter al castigado pueblo griego a más desocupación, rebajas de salarios y jubilaciones, aumento de impuestos al consumo de alimentos y medicamentos, a la privatización de sus puertos y hasta a la venta a precio vil de sus bellas islas, tiene la clara finalidad política de escarmentar a Syriza y al sector mayoritario de la sociedad que acompaña a dicha formación política, porque la soberbia y prepotencia neoliberal, no admiten que resulte viable y exitoso un proyecto político y económico que confronta con su actual hegemonía: los gerentes del poder financiero y mediático hegemónico, encaramados en la troika europea, y en el amnésico gobierno alemán (que se olvida de su propia historia), temen el efecto contagio en otros países del sur del viejo continente, si es que Grecia se suma a los ejemplos de Argentina, Ecuador y de los demás proyectos nacionales y populares vigentes en América Latina.

Mientras los poderes financieros tiran de la cuerda al borde de su ruptura, y los fondos buitres ya han comenzado a oler la carroña, el desenfreno especulativo menosprecia las consecuencias que puede acarrear, a escala europea y luego global, la quiebra de la economía griega; la codicia y el cortoplacismo de sus mediocres y egoístas miras, los hace bailar en la cubierta del Titanic.

Es por las razones expuestas que el resultado de la disputa económica y política, que en desigualdad de condiciones y bajo extorsión, está librando la nación helena, contra la fuerza brutal del poder financiero internacional y de la tecnocracia neoliberal, es clave no solo para el pueblo griego, sino para las futuras condiciones de desenvolvimiento de la humanidad. El dilema es si mandan los pueblos o las corporaciones.

Desde esta perspectiva saludamos la decisión del pueblo griego, expresando nuestra solidaridad y el deseo de un futuro victorioso para Grecia, que en tal caso será la victoria de la soberanía, la independencia y la dignidad de los pueblos.