Un antecedente peligroso

Un antecedente peligroso

La estrategia de la oposición consistente en denunciar sin pruebas ni fundamentos, fraudes electorales, mediante denuncias mediáticas, que luego, a la hora de ir a la justicia, quedan en la nada o reducidas a insignificancias irrelevantes, respecto de los resultados de los comicios, se ha convertido en una práctica habitual y riesgosa, inspirada en la desorientación y la irritación, que les produce la realidad, cuando choca con el mundo virtual, construido por los medios de comunicación hegemónicos.

Como el tan anunciado “fin de ciclo”, se ha convertido en el camino a un inexorable nuevo triunfo del Movimiento Nacional y Popular, que viene gobernando desde hace más de doce años, cuya gestión conserva niveles de consenso inéditos e incomprensibles para los odiadores irracionales y los sectores corporativos, desesperados por recuperar sus privilegios, entonces buscan deslegitimar a la voluntad popular y enrarecer el clima político, mediante denuncias genéricas, ambiguas e indocumentadas.

No es serio sostener que cuando gana el Frente Para la Victoria, el comicio es invariablemente de fraudulento e ilegítimo, y cuando gana la oposición es legal, transparente e inmaculado, llegándose al delirio, en el caso tucumano, de pretender respecto de un mismo acto electoral, su legitimidad en la parte que los beneficia (elección de algunos intendentes) y su simultánea ilegalidad en la parte que los perjudica (elección de gobernador).

Resulta paradójico, que cuando pierden los candidatos de un movimiento político que la oposición tilda de “autoritario”, estos no dudan en reconocer la derrota, como lo hizo digna y ejemplarmente Néstor Kirchner, cuando perdió por menos de dos puntos porcentuales, la elección de 2009 en la Provincia de Buenos Aires, mientras que los supuestos defensores de la “institucionalidad republicana”, enfurecidos con el pronunciamiento del electorado, se niegan a aceptarlo, aun perdiendo por diferencias indescontables, como ha ocurrido con las elecciones en Salta y ahora en Tucumán.

Aluden a fraudes con referencia a triquiñuelas, tales como el hurto de boletas o la adulteración de telegramas, conductas reprochables, merecedoras de sanción y que constituyen una suerte de tradición, digna de ser desterrada, pero que no pueden atribuirse a una fuerza política en particular de modo excluyente, ni “mueven el amperímetro” de la contienda electoral.

Otra paradoja se advierte cuando las inconductas que denuncian, constituyen resabios de viejas prácticas del “fraude patriótico”, instaurado históricamente por los sectores que sostenían las mismas ideas, que hoy defienden los personeros de la restauración neoliberal.

La resistencia de la oposición a aceptar que recibió una paliza electoral en Tucumán, forzando una idea falaz de fraude, montando un escenario de escándalo artificial, cuando la distancia porcentual es tan amplia como irreversible, no tiene otra finalidad que la de imponer a priori, un estado de sospecha, propicio para la impugnación fraguada, del contundente apoyo popular que recibirá el Frente para la Victoria en las elecciones presidenciales de octubre.

La petición de instaurar la boleta electrónica, luce oportunista, como la del niño que pretende cambiar las reglas del juego a mitad del partido sabedor de su derrota anticipada, máxime cuando en las elecciones de Salta, se utilizó dicho sistema y aun así, el candidato de la oposición neoliberal, perdiendo por un margen tan amplio como el que sufrió su par tucumano, continúa sin reconocer la derrota, con la misma metodología, de alegar fraude en forma mediática, genérica e indemostrada.

Por otra parte el sistema de boleta electrónica hubiera sido imposible de llevar a la práctica, en el caso que nos ocupa, dado que el particular esquema de sub lemas, denominado “acople” en la jerga tucumana, determinó la existencia de una cantidad desmesurada de candidatos, por cada fuerza política, para un mismo cargo, por lo que no hubiera alcanzado ni siquiera una pantalla LCD de 51 pulgadas para contener tamaño dislate.

Asimismo la boleta electrónica se encuentra lejos de constituir una garantía de transparencia; en el mundo se utiliza solo en seis países y en algunos distritos de EE.UU., habiendo sido dejado de lado por países como Alemania (en 2009 por decisión de su Corte Suprema), Holanda en 2008 y Finlandia en 2010, en todos los casos por fallas severas en los sistemas de seguridad informática, y por la afectación del carácter secreto del voto, aspectos sobre los que se montaron escandalosas sospechas de fraude; tales razones sumadas a lo costoso y complejo de su puesta en práctica, indujeron a Irlanda y al Reino Unido a desistir de su implementación.

En el caso de Tucumán se agregan dos hechos que no podemos soslayar, el primero refiere a la quema de urnas, práctica que nuestra jefa política ha condenado, cuando nuestro movimiento sufrió tal afrenta en Catamarca, a manos del inefable Luis Barrionuevo, y que repudiamos terminantemente, sin dejar de hacer mención que candidatos y dirigentes del rejuntado opositor, fueron partícipes directos de tales desmanes, hechos a los que, provengan de donde provengan, les debe caer todo el peso de la ley.

El segundo refiere a la desmedida represión, por parte de la policía provincial, de una manifestación, que aunque infundada y montada en actitudes provocadoras, era merecedora de todas las garantías de seguridad física de sus participantes, como corresponde a un estado de derecho, siendo responsabilidad política del Gobernador, el control y conducción de su fuerza policial, así como el cumplimiento de los protocolos de seguridad para tales situaciones; condenamos dicha represión que juzgamos torpe y desproporcionada, requerimos que se efectúen las investigaciones y se apliquen las sanciones que el caso amerita, instando al mismo tiempo, a los dirigentes de la oposición, a no incentivar con declaraciones ampulosas, irresponsables y falaces, el desmadre de algunos sectores exaltados, y a no inducir con sus actitudes, a conductas violentas e irracionales de sus seguidores, que alteren la convivencia pacífica de nuestra sociedad.

No podemos pasar por alto que, en el marco de la estrategia deslegitimadora orquestada por la oposición mediática y política, se estimula la subestimación del voto de los sectores populares, que claramente se identifican con el Proyecto Nacional y Popular, al que con aires de superioridad y desprecio, asocian con la ignorancia y la necesidad, apelando a toda la gama de mitos y prejuicios arraigados en determinados sectores medios, mediante descalificaciones que suelen proferir descaradamente dirigentes, que al mismo tiempo, no dudan en utilizar prácticas clientelares, en sus nichos o ámbitos territoriales de poder.

Desde este Frente invitamos a la militancia del Movimiento Nacional y Popular, a mantenerse alerta, ya que la desvergonzada operación política montada alrededor de la elección tucumana, constituye un antecedente peligroso para el respeto de la voluntad popular, cuya expresión intentan torcer los sectores del privilegio, en favor de sus mezquinos intereses.

Ya en reiteradas oportunidades en nuestra historia, hemos sufrido el atropello de las mayorías con consecuencias nefastas para la nación y para el pueblo, y por tal razón no podemos ni vamos a permitir que ello nos vuelva a ocurrir.