En contra de los intereses nacionales.

En contra de los intereses nacionales.

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Con los preacuerdos efectuados por el gobierno neoliberal, con los bonistas italianos recalcitrantes y los fondos buitre litigantes de New York, el país les reconocerá a ambos grupos especulativos, sumas astronómicas en concepto de capital e intereses, en menoscabo de los acreedores avenidos en los canjes de 2005 y 2010 y, lo que es más importante, en contra de los intereses nacionales.
La premura por volver al mundo (léase endeudarse en los mercados voluntarios de crédito internacional) conduce a una mala negociación, cuyas consecuencias (para variar) no serán pagadas por los cipayos negociadores, sino por los sectores populares, que son los que terminan pagando la fiesta, sin comerla, ni beberla, por vía de un incremento innecesario del endeudamiento externo, que luego se pagará con impuestos al consumo popular y con la restricción de las partidas presupuestarias para gasto social.
La negociación entreguista desconoce hasta las circunstancias jurídicas existentes en los pleitos que se intentan solucionar: en el caso de los bonistas italianos el reclamo ante el CIADI, hubiera terminado en una probable declaración de incompetencia por parte del tribunal arbitral, al que solo pueden sometérseles cuestiones relativas a inversiones directas de capital en el país denunciado, circunstancia que no se desprende de los títulos de crédito obrantes en poder de los litigantes itálicos.
El planteo ante el CIADI, solo se explica en la reticencia de los tribunales europeos, en admitir interpretaciones disparatadas y arbitrarias del pari passu, como las que concedió la justicia de New York a los fondos buitre.
En el caso de los litigantes neoyorquinos, la “magnánima” oferta, es tan brutal y desprolija que otorga a los fondos me too excluidos del juicio, y a algunos de los litigantes originales (como es el caso del fondo buitre de Kenneth Dart), sumas mayores de las que obtendrían por vía judicial.
Cuando el Ministro de Hacienda, ex JP. Morgan, y luego el Presidente, jefe de la ceocracia gobernante, afirmaron que al país “le costó dos millones de puestos de trabajo” el no haber acordado antes con los fondos buitre, más allá de lanzar una hipótesis contrafáctica de imposible comprobación, incurrieron maliciosamente en falacias y omisiones: en primer término soslayaron que, como lo hemos señalado reiteradamente desde este Frente, si se hubiera acordado antes del 31 de diciembre de 2014, se hubiera gatillado la cláusula RUFO, que habilitaba a los acreedores avenidos en los canjes de 2005 y 2010, a efectuar nuevos reclamos contra el país, elevando de esa forma la deuda externa, a montos superiores a nuestro PBI anual, lo que nos hubiera regresado al escenario de sobreendeudamiento inviable, al ya que nos condujo el neoliberalismo, en el proceso que culminó con la debacle de 2001; en segundo lugar, de haberse acordado en los términos de la cifra inicial pretendida por los demandantes originales, ello no hubiera impedido que los denominados me too (fondos especulativos que pretenden adherir al juicio luego de la sentencia) reclamasen luego su porción de la torta, con lo cual las sumas pretendidas hubieran terminado igual o peor; finalmente lo que el Ministro y el presidente saben (y ocultan) es que los fondos buitre jamás hubieran negociado antes de una sentencia firme, simplemente porque su negocio no es el acuerdo sino el litigio.
La deshonesta tergiversación de los hechos y circunstancias que rodearon al juicio con los fondos buitre, pretende transferir al gobierno anterior la responsabilidad por la actual oferta vergonzante, siguiendo el hilo conductor de la falaz excusa de la pesada herencia, que la restauración neoliberal utiliza como latiguillo, para justificar el ajuste descarnado que viene aplicando sobre los sectores populares.
Los términos de esta rendición incondicional, en favor de los intereses más rapaces del poder financiero internacional (no casualmente aplaudida por los funcionarios del FMI y por el gobierno norteamericano), que les garantizan a los carroñeros rentas desproporcionadas e inmorales, van en línea con la reciente operación financiera denominada REPO, por la cual, a cambio de abultar las reservas del Banco Central, con un apresuramiento solo entendible en el marco de la urgente necesidad del ingreso de capitales externos, que requiere para su viabilidad política, el programa económico antinacional en aplicación.
Mediante la operatoria REPO, se le sirve en bandeja un gran negocio a la banca extranjera, canjeando deuda intra-estado fácilmente renovable, (originada en el préstamo que el BCRA otorgó al Tesoro para cancelar la deuda con el FMI, cuando el Presidente Kirchner tomó esa histórica decisión), por deuda externa, de corto plazo y con prórroga de jurisdicción (otra vez) en favor de los arbitrarios tribunales neoyorquinos, pagando una tasa de interés elevada en dólares, y dando la posibilidad de transferir los bonos, emitidos en garantía, a favor de los bancos acreedores, al 50 % de su valor nominal (lo que les aseguraría a los prestamistas, otra vía de obtención de rentas rápidas y extraordinarias, mediante la posterior comercialización de los bonos recibidos en el mercado secundario), si a su vencimiento (11 meses), el BCRA no estuviera en condiciones de devolver el empréstito.
Cabe señalar que el JP Morgan, es uno de los principales beneficiarios del negociado, aunque suponemos que ninguna agencia anticorrupción o juez federal (hoy colonizados por la restauración neoliberal) se haría eco de investigar si constituye delito, la falta de transparencia y de ética, que implica la intervención del ex (ex ??) patrón del Ministro de Hacienda en la referida operación.
La premura del gobierno por lograr el ingreso de capitales externos de corto plazo, que son pan para hoy y hambre para mañana, se vio potenciada por la comprobación de que sus supuestos socios le responden más con el bolsillo, que con el corazón: a pesar de la brutal devaluación combinada con la quita de retenciones al trigo y al maíz y con su reducción para la soja, concedidos al complejo agroexportador, este liquidó menos de un tercio de las divisas comprometidas, ya que continua insaciable, pujando por una devaluación aún más feroz, y la primera licitación de deuda pública de enero pasado, fue declarada desierta, concluyendo en un estrepitoso fracaso, convenientemente minimizado por la prensa hegemónica.
Para colmo aun en la hipótesis de acordar con la totalidad de los fondos especulativos, no hay certeza de cerrar definitivamente el capítulo del default, ya que los términos escandalosos de las ofertas efectuadas, y las inmorales diferencias que estas generan respecto de lo concedido a los acreedores que se allanaron a los canjes de 2005 y 2010 (casi el 93 % de masa total de acreedores), a nuestro entender, aun sin clausula RUFO vigente, abrirían una rendija por la que se podrían colar nuevos litigios, entorno de la deuda reestructurada en aquellos canjes exitosos, ya que la queja por el trato peyorativo al que se somete a los acreedores avenidos, podría tener eco, en cualquier tribunal internacional, permeable al lobby del poder financiero. 
Las condiciones que el Juez Griesa y su delegado mediador imponen al Parlamento argentino para la resolución del litigio, constituyen una impúdica muestra del espíritu imperialista que inspira a sus injustas decisiones.
La amenaza explícita y extorsiva planteada por el Ministro de Hacienda a los representantes de las provincias en el Congreso Nacional (si no hay acuerdo con los buitres no hay dinero para las provincias), evidencia que la política de látigo y billetera dejó de ser un slogan que el relato virtual hegemónico le endilgaba al gobierno del Movimiento Nacional y Popular, para pasar a ser un método real y concreto de disciplinamiento del voto opositor en el Poder Legislativo.
La humillante entrega que se efectúa a favor de los buitres especuladores abrirá una nueva etapa de endeudamiento irresponsable, reiniciando una serie histórica que tuvo su origen, casi con el nacimiento de la patria, con el tristemente recordado empréstito de la banca Baring; endeudamiento que, como lo han demostrado todas las experiencias anteriores, recurrentemente habilita breves lapsos de bonanza ficticia (para las clases acomodadas) y finales trágicos (para los sectores populares).  
Los legisladores que se dicen peronistas, en caso de avalar en el Congreso las bochornosas concesiones efectuadas a los fondos buitre, habrán traicionado el mandato de independencia económica, soberanía política y justicia social que afirman defender.

FRENTE TECNICO Y PROFESIONAL DE PERONISMO MILITANTE.