No al Presupuesto del FMI

PM_noAlFMIEl proyecto de Presupuesto enviado por el gobierno al Congreso constituye un nuevo “estatuto del coloniaje” dictado por el Fondo Monetario, cuyas consecuencias lejos de solucionar, profundizarán la grave crisis económica, en la que nos ha sumido la restauración neoliberal.

Desde esta tribuna, en su momento, advertimos que quienes votaran favorablemente la capitulación con los fondos buitre, serían responsables del reinicio de un nuevo ciclo de sobre endeudamiento, que llevaría a nuestro país a reincidir en sus repetidos episodios de insolvencia; también presagiamos que el retorno a las políticas de ajuste del FMI, conduciría a mayores sufrimientos para nuestro pueblo, a la profundización del descalabro económico, y de la dependencia frente al poder financiero transnacional. No nos alegramos porque el tiempo nos haya dado la razón; sufrimos las consecuencias de estas políticas como el resto de la población.

En la coyuntura actual, es nuestro deber señalar que, quienes insistiendo en una “gobernabilidad” corta de miras, renuncien a sus ideas y levanten la mano, habilitando al presupuesto del ajuste, serán corresponsables de la inexorable debacle por venir, que sepultará toda intención de “diálogo” o “colaboración” con el régimen neocolonial.

En efecto, el proyecto de presupuesto se sostiene en la idea central de cumplir, a como dé lugar, con los desproporcionados compromisos asumidos con la especulación financiera internacional, a costa del mayor empobrecimiento de los sectores populares, ya castigado por los efectos de una devaluación feroz, y del ahogo financiero de las provincias, en especial, de aquellas no afines al poder central gobernante; mediante la reducción de su participación en la recaudación impositiva y la simultánea transferencia de gastos, actualmente afrontados por el Estado Nacional.

Las previsiones de inflación, evolución de la paridad peso / dólar y retroceso del PBI, que contiene el proyecto, aun resultando catastróficas de por sí, no pasan de ser un dibujo “optimista”, que, como ocurrió con las delirantes metas del presupuesto de 2018, será borrado por una realidad de “estanflación”, que no vivíamos desde la época en la que estalló el modelo de “convertibilidad”.

El diagnóstico de los burócratas del FMI y del gobierno, en el sentido de que el déficit fiscal es el origen de todos los males, impide abordar la verdadera raíz de la crisis: el cíclico estrangulamiento de la balanza de pagos, derivado de una inserción dependiente en la globalización imperante, combinada con la cultura bimonetaria y fugadora de divisas, que anida en nuestras clases dominantes y sectores burgueses, que no ha podido ser desarraigada y que, con cada retorno de la hegemonía neocolonial, se profundiza; al punto de llevar a sus personeros más recalcitrantes, a volver a plantear experimentos de “convertibilidad” y hasta de “dolarización”.

Este error de diagnóstico lleva a proponer un Presupuesto con “déficit 0”, que resultará incumplible, en primer lugar porque la recesión producirá una inevitable caída de la recaudación y, en segundo término porque, la “intelligentzia” tecnocrática, desagrega el “déficit primario” (es decir antes del pago de la deuda externa), del “déficit financiero” (considerado post pago de la deuda), siendo que la partida destinada al pago de la deuda se incrementa exponencialmente en el proyecto girado, pasando a ser el segundo gasto en importancia, luego del financiamiento de la seguridad social, superando con holgura, a las partidas destinadas a atender salud, ciencia y tecnología, educación y defensa.

En otras palabras, por más que se rebajen salarios y jubilaciones, se incremente la desocupación, se favorezca un nuevo “industricidio”, se renuncie al desarrollo de la ciencia y la tecnología, se reduzca sustancialmente la obra pública, se reniegue de fortalecer a las fuerzas armadas, en tanto sostén de nuestra soberanía territorial, y se desatiendan la educación y la salud de la población, no se llegarán a cumplir las metas comprometidas con el Fondo y resultará dudosa la capacidad de pago de los compromisos asumidos. Y ello “prendiéndole una vela” a todos los santos, para que el goteo de los depósitos en dólares, que se está verificando en las últimas semanas, no se transforme en corrida bancaria, circunstancia que, de acontecer, nos llevaría a un nuevo “2001 recargado”.

Para peor, el proyecto en danza introduce modificaciones regresivas en materia impositiva, como por ejemplo, la extensión a las cooperativas y mutuales del impuesto a las ganancias, el incremento del mencionado impuesto sobre salarios y jubilaciones, la liquidación de parte sustancial del activo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad Previsional, ya menoscabado por los efectos de la devaluación, la apropiación de fondos del Banco Nación (que conduce a sospechar su vaciamiento pre-privatizador), y la modificación del art. 65 de la ley 24.156 de Administración Financiera, que en su redacción actual exige una mejora en los montos, plazos o intereses de la deuda a renegociar, adaptando las condiciones de una hipotética renegociación, en función de favorecer a los acreedores, y en detrimento del interés nacional.

Esta última intención, de adecuar una eventual reestructuración de la deuda pública, “atendiendo a las condiciones imperantes en el mercado financiero”, avisa que el “blindaje” que ha otorgado el FMI, se está agotando aceleradamente (ya se “patinaron” el 90% del primer desembolso), y que, como ni aun con el adelanto de los desembolsos previstos para 2019 y 2020, va a alcanzar, entonces se recurriría a una nueva versión del “megacanje” que, como lo hicieron en su momento la dupla “Cavallo-Sturzeneger” abultaría el ya excesivo endeudamiento, y los bolsillos de los fondos especulativos, prestos a caer rapaces una vez más, sobre las espaldas nuestro sufrido país.

Exhortamos a los legisladores que reivindican su pertenencia al Movimiento Nacional y Popular, a rechazar el Presupuesto del FMI y a forzar al gobierno, a un cambio categórico de su política insustentable en lo económico e inviable en lo social.

FRENTE TECNICO Y PROFESIONAL DE PERONISMO MILITANTE.