“Acuerdo Carrefour”: La precarizacion laboral prepotente se impone en la gran empresa

A fines de 2017, el gobierno, envalentonado con el resultado obtenido en la elección de medio término y con la imposición de una reforma laboral cuasi esclavista, por el gobierno golpista de Temer en Brasil, tuvo la intención de enviar al Congreso un proyecto de precarización laboral, supuestamente consensuado con el sector complaciente de la dirigencia sindical.
No obstante, el notorio desgaste político que le produjo, la aprobación de una reforma previsional peyorativa para las jubilaciones presentes y futuras, a fines del año pasado, lo obligó a “cajonear” la iniciativa, a la espera de un mejor momento, dando a entender, que retomará su intento flexibilizador, fraccionando el proyecto, en cuatro anteproyectos diferentes.

Sin embargo, más allá de la ley, la precarización laboral se viene imponiendo con la prepotencia de los hechos: en efecto, sin considerar el núcleo duro de la precariedad, que representa a un tercio de la población económicamente activa, y que tiene su mayor raigambre de los empleos de baja calificación: trabajo rural, servicio doméstico y obreros de la construcción; en el terreno de la pequeña y mediana empresa, avanza la precarización de facto, como consecuencia del estrangulamiento económico al que la política del régimen neocolonial somete al sector.

Por la vía de una combinación de caída del consumo interno, encarecimiento del crédito, encarecimiento de los costos de producción, con características brutales en el caso de los insumos energéticos, y el sometimiento a una desigual competencia con la avalancha importadora, se ha creado un estado de situación que lleva al empresariado pequeño y mediano, a reducir salarios y empeorar las condiciones de trabajo de sus empleados, sea por necesidad, los realmente afectados, sea por aprovechamiento del mar revuelto, en el caso de aquellos pícaros que conservan ciertos nichos de mercado y por ahora les va bien.

En tales condiciones, al trabajador no le queda otra alternativa que “agachar la cabeza”, y aceptar modificaciones perjudiciales de sus condiciones laborales, más allá de que la ley les otorgue amparo en el terreno de lo formal, ya que es sabido, que la necesidad tiene cara de hereje y la realidad del desempleo creciente, obra como disciplinante de la fuerza de trabajo.
Ahora bien, en un contexto de agresión económica y política contra los trabajadores, la frutilla del postre pasa por extender la precarización de “prepo”, al segmento de las grandes empresas: esta ha sido la finalidad política del denominado “acuerdo Carrefour”.

En efecto, el gigante francés del supermercadismo, apañado por un Ministerio de Trabajo decididamente inclinado a beneficiar a las patronales, en el marco de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) de dudosa legitimidad, ha logrado una reducción en el pago de las contribuciones a la seguridad social (aportando un granito de arena más, a la política deliberada de desfinanciación del sistema previsional público), la reducción de la incidencia de los futuros aumentos salariales, que a partir del “acuerdo”, solo impactarán sobre el salario básico, excluyendo a otros rubros de la remuneración, la posibilidad de despedir personal bajo la forma de “retiro voluntario” por 18 meses, la posibilidad de cerrar sucursales, y la posibilidad de despedir empleados con indemnizaciones menguadas en los 18 meses subsiguientes.

Resulta obvio que no pasará mucho tiempo para que otras cadenas supermercadistas y mayoristas pidan igualdad de trato, a costa de sus dependientes; e inclusive, que el mecanismo de utilización espuria del PPC se extienda a otras ramas de la economía, con idénticas consecuencias negativas para el salario, el empleo y los derechos laborales.
En la semicolonia el “empleo de calidad”, quedará reservado a una minoría, asociada a la reprimarización de nuestra economía, la destrucción del entramado industrial, y la exclusión de las grandes mayorías nacionales.

Más allá de las medidas de resistencia que puedan tomar los trabajadores organizados, solo la conformación de un Frente Nacional bajo un programa de recuperación de la Independencia Económica, con objetivos precisos, podrá enfrentar con éxito a la política de entrega y sumisión que nos propone la alianza gobernante.

Marcelo Treggiari

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